¿Sabes realmente qué puede hacer tu agente de IA?
¿Alguna vez le has dejado las llaves de casa a alguien para que "entre un momento a recoger algo"? No porque te fíes, sino porque era lo más cómodo. Y porque, en el fondo, dabas por hecho que esa persona sabía exactamente lo que podía tocar y lo que no. Con los agentes de IA pasa exactamente lo mismo. Solo que nadie te avisa de que acabas de entregar las llaves. En el primer post de esta trilogía hablé del fenómeno OpenClaw desde el lado del producto: cómo juntar piezas conocidas, bajar la fricción y hacer que darle órdenes a un agente por WhatsApp o Telegram parezca tan normal como poner una lavadora. La "fregona", lo llamé. El hito no era técnico, era de comodidad. Hoy toca el otro lado de esa comodidad. La diferencia entre decir una burrada y hacer una burrada Con un chatbot, el accidente tiene límites conocidos. Te da una fecha mal, se inventa una cita que nadie dijo, te confunde el nombre de un medicamento. Incómodo. A veces grave. Pero el daño que...